Actitud frente al Riesgo

 

Por: Gustavo Cerdeña Rodríguez

Director General – EViS Escuela Virtual de Riesgos y Seguros

 

El riesgo está presente en las personas, familias y empresas y se define en forma simple como la “probabilidad de que ocurra una pérdida” o la “incertidumbre de no saber cuándo ocurrirá dicha pérdida”.

El activo de cada uno de ellos, sea grande o pequeño, se encuentra siempre expuesto a que se pierda o se dañe debido a la ocurrencia de un peligro que va a ocasionar pérdidas económicas, por lo que debemos saber cómo administrar dicho riesgo.

La administración del riesgo reúne 5 pasos:

 

Identificar el riesgo

Las personas deben saber que existe el Riesgo y por lo tanto deben identificarlos. Por ejemplo: todos debemos ser conscientes que una vivienda corre el riesgo de ser afectada por un terremoto, inundación, incendio, robo.

 

Evaluar el riesgo

Una vez identificado el riesgo, la persona debe cuantificarlo tanto en su frecuencia (¿cuántas veces puede ocurrir?) como en su severidad (¿cuánto costará cada vez que ocurre?). Según el ejemplo anterior, se deberá determinar el importe de dinero necesario para la reparación o reconstrucción de la vivienda, dañada por dicho terremoto.

 

Controlar el riesgo

Luego que el riesgo ha sido identificado y cuantificado, deberán adoptarse medidas de prevención (son las que evitan que ocurra; las que atacan la causa) y medidas de previsión (son las que reducen el impacto cuando ocurra; las que atacan el efecto).

 

Manejar el riesgo

Aquí se manifiesta la posición que asumen las personas frente al riesgo. Las que optan por: a) eliminar el riesgo, b) retener el riesgo ó c) transferir el riesgo.

 

En la opción de transferir el riesgo, el seguro es la mejor alternativa.  Con ello, las empresas de seguros aceptan aquellos riesgos que los asegurados no desean eliminar o retener.

 

Por ejemplo, al adquirir un seguro para la casa o departamento, el cliente transfiere el riesgo de que su vivienda pueda sufrir daños por un terremoto, inundación, incendio o robo, tanto en la estructura como en el contenido, lo cual significará un alivio para el propietario.

 

Financiar el riesgo

Finalmente las personas deberán asignar los recursos económicos necesarios para financiar el riesgo.  En el caso de haber optado por un seguro, deberá pagar la prima y costear todas las medidas de prevención y previsión necesarias, para luego sea la compañía aseguradora la que asuma el costo del siniestro cuando ocurra.

 

En conclusión, es bueno tener un seguro que nos permita recuperar las pérdidas económicas ocasionadas por la ocurrencia de un riesgo, llamado siniestro (el choque de un auto, un atropello, un robo, un incendio, un accidente, una hospitalización, un terremoto, etc.).

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